Nuestra Virgen de Monserrat ha sido trabajada con dedicación y devoción, pintada en un elegante dorado cromado que resalta su presencia maternal y sagrada.
Es una pieza que habla por sí sola: con el Niño en brazos y su trono de sabiduría, es perfecta para colocarla en tu altar, acompañar tus oraciones o simplemente agradecer su presencia en tu vida.
Una obra hecha con el corazón, para almas que saben lo que significa tener fe.




